El abuelo de Giulietta

Para la protagonista de Giulietta de los espíritus (Federico Fellini, 1965), Dios es una puerta cerrada.

El abuelo de Giulietta aparece en tres secuencias memorables de la película.

Fotograma de 'Giulietta de los espíritus' (Federico Fellini, 1965) En la primera, conocemos que era un barbudo profesor de liceo que se enamoró de una joven bailarina. Lo vemos, con la niña Giulietta en el regazo, aplaudiendo rabiosamente en el palquillo de uno de esos circos de elefantes y plumas en los que Fellini es capaz de condensar toda la comedia y la tragedia, toda la grotesca gracia de la vida. Lo vemos luego saludando a la bailarina al final de su número, mientras le dedica una rotunda declaración: “Una bella mujer me hace sentirme más religioso”. Lo vemos finalmente corriendo por una pradera empinada, de la mano de la bailarina, hasta subirse los dos a un viejo avión y escapar, mientras el director del liceo manotea y vocifera en tierra, reprochándole su conducta.

En la segunda secuencia, Giulietta niña participa en una lúgubre función de su colegio de monjas, interpretando a una mártir cristiana que muere abrasada por los romanos. Una polea rudimentaria eleva a la niña, atada a la parrilla, hacia el cielo cutre de la tramoya. Y es entonces cuando Giulietta ve la puerta cerrada de Dios. El abuelo llegará en su rescate, desafiando de nuevo el buen orden, rebelándose: “¡Poner a una niña de seis años sobre una parrilla!  ¡¿Dónde estamos?! ¡¿Entre caníbales?! […] ¡¿Qué les enseñáis a estas criaturas?! ¡¿Queréis volver locas a estas pobres inocentes?!”. Sigue leyendo