La historia del niño de las habicas en la Bienal

“Nada más empezar nos dimos cuenta de que no había casi material sobre Sabicas, tanto en imágenes como de su historia. Para un documentalista, acudir al archivo es tremendamente importante”. Pablo Calatayud, director de documentales, estuvo la semana pasada en Sevilla para estrenar su trabajo El fabuloso Sabicas, centrado en la vida y relevancia del guitarrista flamenco. A través de los testimonios de personas que compartieron vida con él, de otros músicos y de expertos en su obra, el documental, que se proyectó en el Centro de Iniciativas Culturales (CICUS) de la Universidad de Sevilla como parte del programa de actividades de la Bienal de Flamenco, va desgranando los porqués que envuelven a este genial guitarrista.

Agustín Castellón Campos (Pamplona, 1912 – Nueva York, 1990), El niño de las habicas porque de niño le encantaba comerlas, Sabicas o El Tío Sabas, es uno de los guitarristas más relevantes para el flamenco del siglo XX. Fue un flamenco atípico en todos los sentidos: gitano nacido en Pamplona, de familia dedicada a la venta ambulante y completamente ajena al flamenco, que se interesó por la guitarra muy niño y que logró su empeño gracias a su abuelo, que entristecido por ver a su nieto llorar delante de un escaparate de guitarras, convenció al padre para que le comprara una. Aprendió a tocar escuchando discos de pizarra en casa, y debutó con ocho años, en un concierto en su ciudad natal. Marchó a Madrid siendo un adolescente para seguir aprendiendo y ganarse la vida como muchos guitarristas contemporáneos suyos: tocando en las fiestas de señoritos en locales como el Villa Rosa. Actuó con todos los cantaores de la época: Niña de los Peines, Carbonerillo, Niña de la Puebla… Escapó de una España en guerra con destino a América, como tantos otros.

La bailaora Carmen Amaya se fijó en sus habilidades fuera de lo común y se lo llevó de gira por América: México, Argentina, EE UU y Canadá. Y en el transcurso de esas giras, Sabicas comenzó a introducir unos solos de guitarra que, por otro lado, daban tiempo a la artista principal, la bailaora, a cambiarse de vestuario, y sin embargo, comenzaron a tener tanto éxito que, tras finalizar una gira en Nueva York, Sabicas decidió lanzar una carrera en solitario. Y triunfó. Fue un grande en el ambiente flamenco de Nueva York (sí, sí, el ambiente flamenco de Nueva York era una realidad en aquellos años, no algo residual) y tuvo tanto éxito que participó en cinco películas de Hollywood y el programa de televisión de máxima audiencia: el show de Ed Sullivan.

Sabicas por soleares (vídeo)

Tras varias décadas de éxito, tuvo la posibilidad de volver a España: nunca quiso instalarse en su país natal, consciente de que su fuente principal de trabajo y reconocimiento estaba en la ciudad de los rascacielos. Fue un renovador de la guitarra con un estilo del que han bebido las generaciones posteriores, siempre preocupado de sus grabaciones discográficas (al punto de ser el primero en grabarse una segunda y tercera voz de guitarra): un innovador (destacado por su velocidad y limpieza en la ejecución) que, sin embargo, era un aficionado cabal, que grabó con guitarra eléctrica por primera vez siendo un defensor de la tradición (no quiso saber nada de ese disco después de grabar su parte del Rock Encounter con Joe Beck, de 1966), y sobre todo, fue un hombre afable y respetado por todos.

Todo esto lo cuenta el documental de Calatayud, producido por Toni Sasal (para En Clave Audiovisual), ambos pamplonicas y que acometieron este trabajo coincidiendo con el centenario del nacimiento del genial artista. “Nosotros somos ajenos al mundo del flamenco”, explicaba Calatayud tras la proyección, “y una de las cosas que más nos sorprendió al comenzar el documental fue la buena disposición de toda la gente a colaborar: todos querían hablar de Sabicas, y de hecho, los mismos entrevistados nos iban guiando a hacer más entrevistas, que nos fueron aclarando la relevancia real de Sabicas. Él era muy cercano, muy aficionado, y siempre hablaba bien de los demás guitarristas, quizás por esto es un artista muy respetado entre los demás flamencos”.

El documental sostiene la tesis de que Sabicas desarrolló la mayor parte de su carrera en Nueva York porque allí tenía mayor reconocimiento como concertista: en España, la guitarra flamenca en solitario no tenía (ni tiene) el mismo peso, y en los años que vivió Sabicas, no habría podido vivir de su arte. Los estadounidenses estaban mucho más familiarizados con el formato, y Sabicas pudo mantener su carrera tanto por sus recitales como por sus grabaciones discográficas. Para sostener la tesis e ilustrar la vida y relevancia del guitarrista, hablan en la cinta expertos (Brooke Zern, Norberto Torres, José Manuel Gamboa, Faustino Núñez, Estela Zatania), artistas (Tomatito, Gerardo Núñez, Serranito, Pepe Habichuela, Paco de Lucía, Enrique Morente, Estrella Morente) y familiares (una prima y los hijos del guitarrista).

Sabicas en la Bienal de Flamenco (vídeo)

El trabajo se centra fundamentalmente en la carrera del genio sencillamente porque obtuvieron más información sobre esto. Calatayud explica que apenas hay datos sobre su vida personal, y que sus hijos no participaron de la carrera de su padre, siempre se mantuvieron al margen del flamenco. De hecho, tras ver el documental, se echan en falta algunos aspectos: los diez años que pasó en México, donde se casó y nacieron sus hijos, de los que no hay absolutamente ninguna referencia, y la relevancia, en la vida y dedicación de Sabicas, del hecho de que era gitano: apenas hay un par de menciones, de los guitarristas Manuel Molina y Tomatito, a este respecto. “En realidad”, confiesa el director, “las declaraciones que teníamos sobre este tema no eran demasiado buenas, y decidimos dejarlas fuera del documental”.

“Nos ha costado mucho encontrar material suyo”, insiste el director. “En 1982, por ejemplo, vuelve a Pamplona a un homenaje que le hacen y no hay nada sobre ese concierto, ni fotografías ni vídeo, tan sólo alguna reseña de prensa”. Entre otras cosas, Calatayud y Solís quisieron entrevistar a Paco de Lucía desde que comenzaron a preparar la película a finales de 2010: era fundamental para contar la relevancia de Sabicas, dado que se considera a Paco de Lucía uno de sus discípulos y mayores defensores. Fue imposible. Pero tuvieron suerte: a través de uno de los entrevistados, Ángel Gil-Orrios, director teatral que trabajó con Sabicas y un gran admirador suyos, encontraron unas imágenes fundamentales: la rueda de prensa previa al homenaje que se le dio a Sabicas en el Carnegie Hall de Nueva York, en 1989, en el que participaron Paco de Lucía y Enrique Morente. Este material, en el que los tres artistas aparecen relajados, hablando con la prensa, ha resultado más valioso para Calatayud que una entrevista actual con el de Algeciras.

Difícil encontrar imágenes de Sabicas y difícil seguir la pista al documental, que ojalá tenga una larga vida de proyecciones para los aficionados y admiradores de Sabicas.

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